Supongo que viene siendo momento de una entrada reflexiva.
¿El motivo?
He roto una promesa, una promesa de años... una promesa importante. Me dio esperanzas en momentos en los que sentía que se me desmoronaba el piso, me ayudó a mantenerme firme y de todas las cosas que me cuestioné durante estos años, esa era una de las que jamás pensé dos veces.
Ayer, rompí esa promesa.
Costó, lo pensé bien antes de poner mi nombre en el papel. Nunca antes había titubeado tanto al decidir algo.
Y aún así estoy tranquila con mi elección.
Sólo necesitaba tenerlo por escrito para dejar constancia de que no es completamente malo romper una promesa. La gente y las circunstancias cambian. A veces no hay motivos suficientemente nobles que nos inspiren a mantener nuestra palabra... o simplemente no hay fundamentos.
Sea lo que sea, al fin y al cabo el resultado es uno mismo.
Y jamás pensé que sería una de esas personas que rompen promesas.

Tânia Mara - Se Quiser - Páginas de la Vida
Recuerdo que em dio fuerte con esta canción unos tres años atrás, y hoy mientras le buscaba una canción de una teleserie brasileña a mi madre recordé que cuando mi anterior compu hizo kaput! perdí entre muchas otras cosas, esta canción... es tanto que me gustaba, que después de que la encontré me puse a cantarla, con la sopresa de que la recordaba perfectamente. Quizás mi portugués no sea perfecto, pero con todo el sentimiento que le pongo pasa desapercibido.
Ahora dejo la canción que seguramente estará en mi reproductor durante la siguiente semana *-----*
“Se Quiser” de Tânia Mara
Se quiser fugir
Pra qualquer lugar que for
Nem precisa me chamar
Tão perto que eu estou
Mas seu medo de perder
Não te deixa me olhar
Esqueça o que passou
Que tudo vai mudar
Agora eu posso ser seu anjo
Seus desejos sei de có
Pro bem e pro mal você me tem
Não vai se sentir só, meu amor
Refrão:
Sempre que quiser um beijo
Eu vou te dar
Sua boca vai ter tanta sede de me tomar
Se quiser
Sempre que quiser ir as estrelas
Me dê a mão, deixa eu te levar
Eu penso te tocar
Te falar coisas comuns
E poder te amar, o amor mais incomum
Não deixa o medo te impedir
De chegar perto de mim
O que aconteceu, ontem
Não vai mais repetir
E desde então estar contigo
Seus desejos sei de cor
Pro bem e pro mal você me tem
Não vai se sentir só, meu amor
Se quiser
Refrão:
Sempre que quiser um beijo
Eu vou te dar
Sua boca vai ter tanta sede de me tomar
Se quiser
Sempre que quiser ir as estrelas
Me dê a mão, deixa eu te levar
Me deixa ser real, e te ajudar a ser feliz
Por que eu sou o seu fogo
Tudo o que você quis
Tudo que você quis
Refrão:
Sempre que quiser um beijo
Eu vou te dar
Sua boca vai ter tanta sede de me tomar
Se quiser
Sempre que quiser ir as estrelas
Me dê a mão, deixa eu te levar (2x)
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Vampiros, prólogo - Pedro de Olazábal
De vez en cuando todos nos sumergimos en el pasado, recordando viejas historias, rescatando viejos tesoros de algún empolvado rincón... Creo que no es secreto que suelo perder el norte en cuanto a asuntos de vampiros se refiere... pero este post también tiene algo de rescate del pasado, en cuanto lo escribo para rescatar un texto del que Google no tiene otra mención y también el trabajo anónimo de un traductor.
Los traductores y las traducciones
Hace uno o dos años mi profesora de literatura (creo que era literatura británica) invitó a un escritor inglés a darnos una charla sobre las traducciones, leyó un poema en inglés y español sobre que es lo que se pierde en las traducción, porque el tema de las traducciones es delicado, ese intermediario entre el autor y el lector llamado traductor es el que determinará como interpretes los que leas, sus palabras serán las que le den sentido a las del autor y las que finalmente leas... y les digo, tan sólo cuando has estudiado otra lengua comprendes que hay palabras, frases y expresiones que son intraducibles.
En fin, este señor leyó el poema escrito por un traductor especializado en poesía, apenas si recuerdo las frases, pero en esencia recuerdo la ultima línea: "...lo que se pierde en la traducción es lo que se pierde en la palabra" y desde entonces me fijo en los nombres de los traductores, porque no sólo leo a un autor, sino que también a su interprete en mi lengua.
El escrito que les dejaré a continuación es el prólogo de una colección de cuentos de Alexei K. Tólstoi, (cuya traductora es Olga de Wolkonsky), pero este relato es del Sr Pedro de Olazábal, traductor y director argentino, que si buscan con atención en libros de los años 30 y 40 podrán ver su nombre después de las palabras "traducción por:", pero del que no hay otro tipo de mención a su labor, este escrito es enteramente suyo y ha sido una gran fuente de reflexión para mi sobre un tema que me fascina.
Los traductores y las traducciones
Hace uno o dos años mi profesora de literatura (creo que era literatura británica) invitó a un escritor inglés a darnos una charla sobre las traducciones, leyó un poema en inglés y español sobre que es lo que se pierde en las traducción, porque el tema de las traducciones es delicado, ese intermediario entre el autor y el lector llamado traductor es el que determinará como interpretes los que leas, sus palabras serán las que le den sentido a las del autor y las que finalmente leas... y les digo, tan sólo cuando has estudiado otra lengua comprendes que hay palabras, frases y expresiones que son intraducibles.
En fin, este señor leyó el poema escrito por un traductor especializado en poesía, apenas si recuerdo las frases, pero en esencia recuerdo la ultima línea: "...lo que se pierde en la traducción es lo que se pierde en la palabra" y desde entonces me fijo en los nombres de los traductores, porque no sólo leo a un autor, sino que también a su interprete en mi lengua.
El escrito que les dejaré a continuación es el prólogo de una colección de cuentos de Alexei K. Tólstoi, (cuya traductora es Olga de Wolkonsky), pero este relato es del Sr Pedro de Olazábal, traductor y director argentino, que si buscan con atención en libros de los años 30 y 40 podrán ver su nombre después de las palabras "traducción por:", pero del que no hay otro tipo de mención a su labor, este escrito es enteramente suyo y ha sido una gran fuente de reflexión para mi sobre un tema que me fascina.
Está perfectamente establecido que los vampiros no existen. Se sabe, sin embargo, que viven de sangre humana, que son relativamente inmortales, que necesitan, para dormir, yacer en un montón de su tierra natal, que hoyen del acónito y de los símbolos religiosos, que no se reflejan en los espejos, que sólo puede matárseles atravesándoles el corazón con una estaca, y que sufren por su condición de no muertos —undead—, como los ha llamado no se que escritor inglés.
Porque el vampiro sufre, no sólo por el eterno purgatorio que le ha sido impuesto al condenársele a frecuentar al mismo tiempo el mundo de los vivos y de los muertos, sino también por la clara conciencia que tiene del mal que fuerzas ocultas le obligan a hacer. Y mientras en sus grandes ojos se refleja el frío y vidrioso horror del más allá, las pobres y descoloridas bocas, que no cobran vida sino al contacto de la sangre humana, expresan la tortura de aquella despiadada lucha del yo contra el yo, que desgarra al que sabe que sólo puede salvarse por una aniquilación que no quiere.
Y es que a más de no querer morir, el vampiro tampoco ha querido nacer. Arrebatado al mundo de los vivos por otro vampiro, éste lo ha engendrado dándole de beber su sangre. Pero el vampiro no ha sido privado sólo del mundo de los vivos. Ha entrevisto el de los muertos, y lo desea para sí, mas no le es dado pertenecer a él mientras no reciba el añorado y temido descanso de manos de algún ser viviente. y así, haciendo el mal por el mal, o, mejor diceho, haciendo el mal por nada, se venga de sus vidas y de la vida...
El autor proclama el origen eslavo del vampiro —upir en ruso—, aunque no deja de reconocer que aquellos fantásticos seres adoptaron cin posteridad por patria la región de Transilvania, Hungría y los Cárpatos. y allí empezamos a conocerlos en las detalladas y eruditas descripciones de sus vidas por algún monje medioeval que no temió sacrificar sus salvación a la curiosidad, o quizás al mero deseo de dar muerte a la muerte.
Así, pues, al ofrecer los cinco relatos de Alexei Constantinovich Tólstoi no podemos dejar de recordar que en 1841, cuando aparecieron sus primeras obras —las que tratan de vampiros— Belinsky, el célebre crítico del siglo de oro de la literatura rusa, resultó profeta al predecir la gloria del primero de los tres Tólstoi que se destacan en las letras de sus país.
Alexei Konstantinovich Tólstoi nació en San Petersburgo en 1817. Ya a los ocho años fué presentado en la corte y admitido por el emperador entre los niños que, los domingos, le hacían compañía al príncipe heredero, al futuro Alenjandro II. Algunos años después salió de Rusia e hizo unos viajes por el extrajero, viajes que contribuyeron sin duda a su formación y al desarrollo de su indiscutido talento.
Su biografía, en contraste con sus obras y con la vida de muchos de sus contemporános —Pushkin, Lémontof y otros—, presenta un interés muy relativo. A los diescisiete años terminó sus estudios en la Universidad de Moscú; luego desempeñó durante algún tiempo un cargo diplomático en Alemania, y, al estallar la guerra de crimen, se enroló como voluntario. Pero como si el destino se hubiera empeñado en no conceder la vida aventurera que seguramente habría anhelado su brillante imaginación, al regimiento en que servía no le fué dado combatir. Antes de que pudiera llegar a la península, cuando aun se hallaba en desa, se declaró entre las tropas una epidemia de tifus, enfermedad que costó al ejercito más de mil hombres y que atacó también al poeta. Tólstoi murió en 1875, en su hacienda favorita de la gobernación de Chernigof.
La obra de Alexei Konstantinovich Tólstoi, comenzada en 1841 con los ya mencionados relatos, consiste en poemas, tragedias en verso, entre las cuales se destacan Don Juan, la trilogía Muerte de Iván el Terrible, Zar Boris, y una novela histórica, El príncipe Serébriany, cuya acción se desarrolla también en la época de Ivan el Terrible.
Pedro de Olazábal.

Editando trailers...
Y como suele suceder cuando el ocio parece llegar a su momento culmine... terminamos haciendo cosas que no se nos pasaron por la cabeza. No lo niego, he editado videos y me manejaba decentemente en el Movie Maker, sin embargo hoy terminé editando mi primer trailer de fanfiction, hecho en su totalidad con un programa semiprofesional (MAGIX Video deluxe 17 Premium) y les digo algo... me quedó cool (a pesar de los muchos detalles de edición). Así que no sólo leo fanfictions, también los escribo, los beteo, les hago portadas, los recomiendo y ahora también les hago trailers...
Les dejo mi baby, hecho con todo mi core para Nekiiito.
Les dejo mi baby, hecho con todo mi core para Nekiiito.
Verdad o Ficción
Si le gustó, lea el fic aquí
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Twilight

Vacaciones
Holis... como saben, me creo blogera y no podía pasar estas fechas sin hacer mi comentario sobre las vacaciones. Por supuesto, se perdieron mis geniales elucubraciones sobre navidad, el año nuevo y estoy casi segura (casi) que las de el día de los enamorados también será omitido (sanidad mentad ante todo).
Sin embargo, no podía dejar pasar mi comentario sobre las vacaciones... ¡Oh! ¡gloriosas vacaciones! las espero todo el año, las suplico, las invoco, ¡hasta las sueño! y de pronto, a finales de enero, se me vuelven eternas... ¡Tanto tiempo libre y yo sin nada que hacer! porque de todas las cosas que hacía en el año, me falta ese espacio de las clases que intento rellenar con salidas, carrete, películas, visitas a los parientes, a las amigas, maratones de series, libros ¡incluso limpiando la casa! (además de las infinitesimas horas de ocio en internet), pero simplemente de pronto me encuentro sin nada que hacer... hasta he llegado a desear trabajar... así de grave.
Recuerdo que mi profesor de gramática alguna vez dijo: "Si no tienes la necesidad de trabajar, ¿para que hacerlo? después de salir de la U tendré hasta los 65 años para trabajar, (entiéndase alrededor de 40 años de trabajo), hay que disfrutar del ocio mientras se pueda"... y yo fiel reproductora de sus sabias palabras no he trabajado desde el 2005. Soy una chica sencilla que es feliz con cosas simples (como tener techo, comida, cama e internet)
Durante estas acaloradas vacaciones, no sólo he extrañado el invierno, sino también he extrañado ir a clases y tener mi agenda copada, así que me invento cosas que hacer... proyecto de radio online, fanfictions, blogs y más blogs, juegos de facebook... lo que sea para ocupar estas horas de ocio.
¿Mal de la cabeza, yo?
Nada más que de vacaciones y ociosa
Sin embargo, no podía dejar pasar mi comentario sobre las vacaciones... ¡Oh! ¡gloriosas vacaciones! las espero todo el año, las suplico, las invoco, ¡hasta las sueño! y de pronto, a finales de enero, se me vuelven eternas... ¡Tanto tiempo libre y yo sin nada que hacer! porque de todas las cosas que hacía en el año, me falta ese espacio de las clases que intento rellenar con salidas, carrete, películas, visitas a los parientes, a las amigas, maratones de series, libros ¡incluso limpiando la casa! (además de las infinitesimas horas de ocio en internet), pero simplemente de pronto me encuentro sin nada que hacer... hasta he llegado a desear trabajar... así de grave.
Recuerdo que mi profesor de gramática alguna vez dijo: "Si no tienes la necesidad de trabajar, ¿para que hacerlo? después de salir de la U tendré hasta los 65 años para trabajar, (entiéndase alrededor de 40 años de trabajo), hay que disfrutar del ocio mientras se pueda"... y yo fiel reproductora de sus sabias palabras no he trabajado desde el 2005. Soy una chica sencilla que es feliz con cosas simples (como tener techo, comida, cama e internet)
Durante estas acaloradas vacaciones, no sólo he extrañado el invierno, sino también he extrañado ir a clases y tener mi agenda copada, así que me invento cosas que hacer... proyecto de radio online, fanfictions, blogs y más blogs, juegos de facebook... lo que sea para ocupar estas horas de ocio.
¿Mal de la cabeza, yo?
Nada más que de vacaciones y ociosa
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Ocio Ocio.,
Un día cualquiera
